SuicideByStar

Doominical #047: Los festivales sacan el arsenal

Noticias

Discos

Rosalía – El Mal Querer

Seguramente no quede nada por decir del último disco de Rosalía pero allá vamos. Su milimétrica campaña de lanzamiento puso el hype por las nubes y el disco ha correspondido todo el revuelo levantado. Es difícil ponerle pegas al Mal Querer: por un lado toma las raíces de nuestra cultura con el mismo respeto que mostró con Los Ángeles, pero haciéndolo más expansivo: hay mucho de la España de Almodóvar (que tan bien vende fuera) y el tema del disco sobre una relación con maltrato es tan actual como perenne. Por el otro lado, esto queda potenciado con el que quizás sea el gran logro del pop de los últimos años: el saber mezclar el hit mainstream con los recursos de la electrónica más moderna (se me viene a la cabeza gente como SOPHIE). Todo puede sonar muy cerebral y medido, y hay mil detalles que nos dejamos (su estructura narrativa es una delicia) pero lo que hace grande a El Mal Querer está en algo mucho más básico: el cariño puesto en su concepción rezuma por todos los lados y sus 30 minutos tocan el corazón. Todo un hito en la música popular española.

The Prodigy – No Tourists

Me quiero imaginar a The Prodigy como Slurm McKenzie, la babosa con los ojos inyectados en sangre de Futurama cuyo trabajo era estar de fiesta para la marca de refrescos de Slurm. Se nota en sus directos que intentan forzar el despiporre jaleando insistentemente al público, pero hay que reconocerles que en No Tourists hay material de sobra para botar como un loco: se nota una intencionada vuelta a sus discos más noventeros y sus habituales recursos, aunque sobados, siguen siendo igual de efectivos en pleno 2018. No es un disco para el recuerdo, pero no creo que pueda desagradar a nadie que haya sudado con los clásicos de la banda.

Daughters – You Won’t Get What You Want

Daughters ya sorprendieron con su vuelta, pero lo han hecho más con el formato y la calidad de su último disco. You Won’t Get What You Want es un disonante crisol del mal rollo: post-punk, hardcore, industrial y noise-rock se dan la mano para poner banda sonora a las misántropas letras (más habladas que cantadas). A pesar de lo árido de su propuesta, Daughters aprietan pero no ahogan: sus canciones resultan obsesivas y terminan descomponiéndose en momentos de disonancia y ruido, pero los teclados y las canciones más ligeras (Less Sex) dejan respirar lo justo. No podemos más que recomendar la escucha de este colosal trabajo de Daughters, que sorprende de primeras pero que se aprende a paladear con las sucesivas escuchas.

Lecturas interesantes

Vídeo de la semana